Prueba: Jaguar F-Type, el ronroneo perfecto

Si hay que ir, se va,  así que cuando recibimos la llamada del concesionario New Jaguar Mallorca para probar un F-Type, nos presentamos allí lo antes posible.

Lo primero que te viene a la cabeza al visualizar el F-Type es que se trata de un coche que impone bastante. Tanto la delantera como la zaga destilan deportividad. En la parte posterior de la carrocería hay un alerón que se eleva automáticamente cuando el coche supera 110 kilómetros por hora y vuelve a su posición de reposo cuando la velocidad baja de 70 km/h.

El motor de la unidad de pruebas  es un 3.0 V6, tiene un motor con compresor volumétrico, como todos los motores de la gama, y rinde la nada despreciable cifra de 380 CV.

El motor ofrece a sus ocupantes, y a todo aquel que esté cerca del coche, un sonido embriagador. Grave en aceleración y con explosiones en el escape en retención. Un sonido que se puede acentuar o atenuar según este pulsado o no un botón que hay en la consola.

Al motor le acompaña la caja de cambios ZF. Es automática de ocho relaciones y efectúa los cambios con mucha suavidad y precisión. La caja tiene un programa de funcionamiento normal y otro deportivo. Obviamente, también disponemos de levas en el volante para subir y bajar de marchas a nuestro antojo si optamos por prescindir del modo automático.

La dirección con asistencia hidráulica es rápida, tiene una desmultiplicación de 14,7 a 1. También está muy asistida, lo que la hace muy cómoda de manejar en una conducción normal, aunque se endurece a medida que le damos “zapatilla”. Por cierto…acelera de 0 a 100 km/h en 5,1 segundos, poca broma.

Un mando ubicado en la consola modifica la respuesta del motor, la caja de cambios, la firmeza de la amortiguación y la asistencia de la dirección. Hay tres selecciones posibles, la “Normal”, otra llamada “Dynamic” y una para circular sobre asfalto resbaladizo por lluvia o nieve. En el modo Dynamic la respuesta del motor es tan instantánea que, en mi opinión, el F-Type se convierte en un bólido que requiere de buenas manos si le buscas las cosquillas; la suspensión se vuelve más firme, pero es un cambio sin radicalismos:  el F-Type sigue siendo confortable, aunque se nota el endurecimiento de las suspensiones y el cambio de mapeado en la gestión del cambio automático.

Este F-Type con tracción a las cuatro ruedas cuentan con el sistema de control dinámico Intelligent Driveline Dynamics (IDD), diseñado y desarrollado por los ingenieros de Jaguar para explotar los máximos beneficios de la tracción AWD. El sistema IDD conecta el motor, el diferencial trasero, el acoplamiento central y el Control de Estabilidad Dinámica (DSC) para proporcionar una distribución óptima del par entre ambos ejes. Esta tracción integral da mucha prioridad a la propulsión, y permite divertirse bastante con una dosis extra de seguridad.

Sobra decir que conducir este “precioso gatito” es todo un placer, empezando por el lujo interior, y con 380 Cv bajo el capó, dan ganas de no bajarse nunca. Por ciudad se muestra poderoso pero suave, las marchas se van engranando automáticamente sin apenas percibirlo. Eso sí, entrar en autovía y pisa el acelerador es una experiencia casi religiosa, tanto por sonido cómo por sensaciones, el F-Type te saca la sonrisa sí o sí.

En cuanto al consumo, su larga 8ª desahoga perfectamente  y el Stop&Start funciona de cine. Yendo “normal”, logras moverte con menos de 10 l/100 km, todo un hito para un coche de estas características.

Está disponible a partir de 75.250 €.